sábado, 5 de marzo de 2016

Simple y complicado.

A veces la gente necesita ser el punto de la exclamación en un mundo donde las exclamaciones se han divorciado de sus puntos. 
Es extraño como el ser humano siempre elige la opción más difícil, aunque tenga para elegir cinco caminos sin piedras, ni barrancos, ni alturas. Pero es quizás eso lo que mantiene viva la llama que llevamos dentro y que le da cuerda a la vida. 
Normalmente no buscamos la monotonía, sino cosas nuevas que le hagan al corazón ir un poquito más rápido. ¡Y qué tontería! A veces esa sensación la encuentras en una persona de la cual conoces hasta la ubicación de todas sus pecas. 
Ojalá nuestras vidas se resumieran en que una persona nos haga temblar, hasta las pestañas; dos nos dieran casa a corto plazo; tres escuchen nuestros problemas; cuatro nos obliguen a salir; cinco nos hagan cosquillas; seis se acuerden de ti todos los días y siete nos hagan reír hasta llorar. 
Y así, hasta que nos salgan canas. 

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