martes, 4 de agosto de 2015

Lucha por lo que quieres.

Si hay una frase que me identifica estoy segura de que sería "lucha por lo que quieres". Y es que, si no luchamos por lo que queremos ¿qué nos queda?. La respuesta más rápida y sencilla sería "nada", no queda nada si no luchas por lo que quieres, pero a veces es una tarea algo complicada. 
La mayoría de veces cuando estás totalmente convencido a luchar, sin importarte lo demás, ni los demás, aparecen otros factores que te impiden ponerte la armadura y ser un gran guerrero. Porque ¿qué pasa con el llamado orgullo? Pues que es lo mismo que si vas a la guerra sin zapatos, no puedes andar, ni correr. Te frena. Y que pena que algo que solamente es una palabra frene más que cualquier barranco con una caída vertiginosa a un mar lleno de rocas. 
Si no es el orgullo también se puede hablar de "si fueran otras circunstancias". ¿Cómo van a ser otras circunstancias?. Son estas, es ahora y somos nosotros. Siempre me ha parecido una frase ridícula para tapar el miedo que tenemos a enfrentarnos a las cosas. 
"Ojalá las cosas fueran distintas" también es una frase que tiene su historia. Dime tú cómo van a ser distintas, si fueran distintas no dejaríamos de dormir por las noches, ni nos quedaríamos mirando a la nada en mitad de una comida, de una conversación múltiple, de simplemente, cualquier momento. 
Ojalá tuviésemos el valor de echarle cojones a la vida y luchar siempre por todo lo que queremos, porque nada es fácil si merece la pena, pero cuando lo consigues el resultado es demasiado gratificante. Porque dime, si no luchas por lo que quieres ¿qué te queda? 

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