jueves, 11 de octubre de 2012

Tu último pensamiento; que el tiempo no para ni por ti ni por nadie.


El tiempo no va a parar por ti, la lluvia no va cesar cuando salgas a la calle, las canciones no van a parar para que entiendas la letra, el sol saldrá, pero la noche acabará volviendo. Los días no van a correr, ni van a ir más lentos, los relojes se pueden parar, pero eso no significa que el tiempo se haya parado.
Pasarás de ser un niño indefenso a ser el más fuerte, los primeros amigos, el primer día de clase, los enfados, los abrazos, las tardes en el parque, las Navidades perfectas, las noches sin dormir por tu cumpleaños. Te convertirás en adolescente y llegarán las tardes con los amigos, la primera chica, el primero beso, la primera vez. Dejarás de abrazar a tu madre y dormirte con ella en el sofá, te darán la típica charla si te ven con ella. Vendrán las rayadas, las preocupaciones, las noches sin dormir, unas por exámenes, otras por ir de juerga. Bajones, días perfectos, te comerás el mundo, te caerás a miles de pozos, te romperán el corazón, romperás corazones. Te caerás, te levantarás, porque ¿sabes qué? no te queda otra, sino acabarán pisándote. Te sacarás el carnet de conducir, pero antes le habrás pedido a tus padres que te diesen un par de clases. Todos los veranos tendrán una historia diferente, irás al gimnasio para ser un escándalo en la piscina, te marcharás a la universidad, tu madre te despedirá con lágrimas en los ojos y tu padre la abrazará fuerte. Te enamorarás perdidamente de ella, la querrás para ti, harás miles de locuras por conseguirla, seguirán las noches de fiesta, nuevos amigos, gente que viene, gente que se va, que se ha ido y en algunos casos, los peores, ya no volverán. Echarás de menos, te echaran de más, te querrán, otros en cambio te odiarán, te pegarás con un gilipollas de mierda, insultarás por esa borrachera que llevas encima. Un trabajo, una casa, un coche y ella en tu vida, os casáis, cumples los treinta, tienes uno, dos, puede que tres hijos, dejas de lado el sueño de comprarte un Ferrari rojo y te compras ese monovolumen para llevar a los niños al colegio. Te encontrarás con antiguos compañeros de clase, quedarás de vez en cuando con tus amigos de toda la vida. Se te estremecerá la piel cada vez que escuches esas vocecillas por las noches diciéndote "papá, papá, tengo miedo" y les abrazarás tan fuerte, pero a la vez con tanta delicadeza que te dará miedo que les pueda pasar algo. Caerás en la rutina de todo cuarentón, pero tú, serás guapo y seguirás estando bueno, eso lo tienes más que claro. Perderás a gente por el camino, cada vez y poco a poco a más, es algo inevitable y aunque duela, te haces el fuerte y sigues adelante. De vez en cuando la llevarás, los sábados sobre todo, el desayuno a la cama y las noches en las que los niños se duermen pronto haréis la noche toda vuestra. Pasarán los años, tus hijos se harán mayores, y se repetirá la historia otra vez. Dejarás de ir de vacaciones con ochenta trastos en el coche e iréis a un hotel en primera linea de playa, solos, ella y tú. Cambiarás el monovolumen por tu precioso Ferrari rojo, te jubilarás, cuidarás de tus nietecillos, les malcriarás comprándoles todas las mierdas que quieran y les dejarás saltar en tu cama mientras escuchas la voz de tus hijos diciéndoles que se bajen de ahí.
Las arrugas cubrirán todo tu cuerpo, sabrás que la hora se acerca, tarde o temprano llega ese momento, te despides, de todos, intentando no dejarte a nadie, no sabes cuando les volverás a ver. Y es en ese momento en el que tu corazón se para, el último suspiro, un único adiós y tu último pensamiento; que les echarás de menos y que el tiempo no para ni por ti ni por nadie.


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